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Objeto de deseo. La fusta (II)

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Objeto de deseo. La fusta (I)

Spanking Pc

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Muchas veces empieza así.

Yo tras las pantalla donde miro las nalgas de otras mujeres que han sido azotadas.

Tras el cristal que me muestra fragmentos de mis fantasías.

Y te envío una señal para que cuando llegues sepas que estaba esperándote.

Que quizás llevo esperándote así todo el día…

Soñando,

con que

me

azotes.

Brindemos…

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Porque sigo teniendo las cosas claras… las ganas intactas y el deseo más fuerte cada día.

Porque cuando me das unos azotes siento que te excitas y me excitas.

Por tus ganas no reprimidas y las mías satisfechas.

Porque tengo lo que quiero porque así lo quiero… por ti, por mí… por nosotros.

Brindemos.

Capitán Salamandra

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El terror de los Azotes… el Capitán Salamandra…

El blog…

Agradezco mucho los mensajes que me están llegando desde este blog, pero realmente lo hice como una prueba, para aprender a manejar ciertas herramientas y no lo estoy actualizando por lo que podéis visitarme en:

http://www.lacoctelera.com/selene35

Confesiones en la Pista de Spank. El LIBRO.

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COMPRAR EL LIBRO

Mi nombre es Selene, aunque firmo con el pseudónimo de Mónica López Martín. Soy una mujer spankee que un día persiguió su fantasía de spanking y no paró hasta dar con ella. Ahora, mis sueños, mis fantasías, mis pensamientos y mis realidades forman parte de éste libro que es una recopilación de mi blog, el cual nació paralelo a las ilusiones que se iban forjando, para dar paso a unas Confessions que terminaron hace ya algún tiempo, sin embargo, el blog no terminó con ellas, porque había crecido y tenía vida propia, la que le dais entre todos cada vez que entráis a leerlo.

Después, desde “La otra cara de la Luna”, volvió una Selene llena de ilusiones y lo hizo para compartirlas con todos vosotros junto a los artículos que solo son parte de mis pensamientos en voz alta, pero que sé que nos ayudan a todos a hablar un poco de este tema que nos atrae, el mundo de los azotes.

Sin embargo, el libro no es sólo una trascripción del blog sino que contiene también páginas inéditas que ayudarán a comprender realmente ésta historia.

Pensando que era distinta.

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Sobre una silla, sobre el sofá, en la cama… tantas veces adopté posturas que invitaban a un hombre imaginario a darme unos azotes. Mientras que no supe el nombre, no pude darle forma y los primeros nombres que encontré no se ajustaban a sus fantasías. Sabía que no me gustaba el BDSM, pero no sabía que lo que yo deseaba se llamaba spanking.

 Mi ceremonia privada era muy sencilla. Me despojaba de las bragas, subía mi falda hacia arriba y comenzaba a fantasear con ese hombre que me azotaba por cualquier motivo o incluso sin él. Sencillamente, soñaba con esos azotes sobre mis nalgas. Siempre sobre mis nalgas, a veces también los muslos y que luego me recorría con las mismas manos que me habían azotado y me llevaba a un orgasmo intenso entre fuertes gemidos. Pero al principio, esas eran mis escenas y yo estaba sola… con mis fantasías, mis deseos y esos orgasmos silenciosos que sin embargo resonanban dentro de mí.

Quiero que me azotes… quiero que me azotes… quiero…

 

Naturalmente… esa ella era yo y desde que tomé conciencia de mi sexualidad distinta a la de las chicas que me rodeaban, siempre pensé que la extraña era yo, la que guardaba en su interior algo que ni yo misma comprendía y el primer orgasmo llegó imaginando que me azotaban, cuando aún era solo una niña…  

Y luego, todos los demás partieron mi mundo en dos mitades, un cuerpo que gozaba una sexualidad convencional y una mente que abandonaba ese cuerpo para volar lejos… muy lejos, a los brazos de un hombre que supiera sacar de mí todo lo que yo estaba sintiendo, todo lo que se me ahogaba dentro porque a esa edad, cuando aún no había identificado qué era lo que me pasaba, no podía contárselo a nadie y durante cada una de mis relaciones sexuales, tenía que imaginar que era azotada para alcanzar el clímax con mi pareja. 

 Quiero que me azotes… quiero que me azotes… Pero estaba en mi mente y no fui capaz de decírselo jamás a ninguno de los muchos hombres que me amaron y solo cuando sus caricias se deslizaban por mis nalgas, suaves, tímidas, livianas… solo entonces mi cuerpo era recorrido por un escalofrío y se activaba de nuevo el deseo que me consumía por dentro “Quiero que me azotes… 

Y una sucesión de hombres jóvenes pasaron por mi cuerpo y por mi cama sin darme jamás lo que yo de verdad necesitaba, no porque ellos no hubieran sido capaces de hacerlo, sino porque yo, jamás fui capaz de pronunciar aquellas palabras. 

Quizás era demasiado joven, quizás demasiado inocente… pero se me quedó en la piel el deseo demasiado tiempo y ahora… sé que nunca es demasiado. 

Al principio… fue ella.

Todas las mujeres de su entorno habían centrado su sexualidad en sus atributos más femeninos.

Priorizaban sus pechos, duros y jóvenes y los insinuaban a través de hermosos escotes que los dejaban entrever. Acariciaban sus vulvas cuando buscaban autocomplacerse … y sin embargo, ella no sentía la menor excitación al verse desnuda frente al espejo y solo en el momento en el que se daba la vuelta y observaba sus nalgas se sentía realmente excitada.Unas nagas blancas, delicadas, jóvenes y prietas que ella soñaba ver sonrojadas. 

Cerraba los ojos, tendía su vientre sobre una silla y soñaba que un hombre fuerte la tenía sobre sus rodillas y con la mano abierta, dura y severa, le daba unos azotes en las nalgas hasta que éstas alcanzaban el dulce color rojizo de la fruta madura.

Y aún no lo sabía… pero ella, era spankee