
Todas las mujeres de su entorno habían centrado su sexualidad en sus atributos más femeninos.
Priorizaban sus pechos, duros y jóvenes y los insinuaban a través de hermosos escotes que los dejaban entrever. Acariciaban sus vulvas cuando buscaban autocomplacerse … y sin embargo, ella no sentía la menor excitación al verse desnuda frente al espejo y solo en el momento en el que se daba la vuelta y observaba sus nalgas se sentía realmente excitada.Unas nagas blancas, delicadas, jóvenes y prietas que ella soñaba ver sonrojadas.
Cerraba los ojos, tendía su vientre sobre una silla y soñaba que un hombre fuerte la tenía sobre sus rodillas y con la mano abierta, dura y severa, le daba unos azotes en las nalgas hasta que éstas alcanzaban el dulce color rojizo de la fruta madura.
Y aún no lo sabía… pero ella, era spankee.
